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El proyecto CANSAT en Argentina

Este artículo se publica gracias a la cortesía de Gerardo Blanco del blog KosmosLogos. El artículo original lo pueden ver haciendo clic aquí.

El proyecto CANSAT en Argentina intenta reproducir a escala todo el proceso por el cual se diseña un satélite, se lo construye, prueba, lanza y opera. Esta metodología tiene su origen en los Estados Unidos de América, donde un docente y un grupo de entusiastas propusieron elevar una carga útil cuyo tamaño no superara al de una lata de refrescos (de allí en término CAN = lata, SAT = satélite). Tuvo un éxito enorme en todo el mundo, a tal punto de que se convirtió en una competencia anual universitaria y fue respaldado por las principales agencias espaciales (NASA, ESA, JAXA, etc.).

En nuestro país, la Asociación de Cohetería Experimental y Modelista de Argentina adoptó el modelo para la escuela media y en el año 2004 lanzamos la primera prueba. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales se interesó en el programa y efectuó una prueba piloto con mucho éxito. Actualmente, el programa CANSAT Argentina continúa en algunos colegios de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano.

Nuestra experiencia

Como ingeniero, trabajo actualmente en el Grupo de Tecnología Aeroespacial de la UTN. Pero siempre mi pasión fue la enseñanza, y como miembro de la ACEMA me propuse llevar a los colegios donde enseño este proyecto.

Para este año, las misiones eran dos. Uno de los femto-satélites, denominados así por pesar menos de 100 gramos, llevaría un altímetro-termómetro y una cámara de video y debería tener un descenso autónomo luego de superar los 100 metros de altura a bordo de un cohete. Esta cota parece baja, pero solo razones de logística nos impiden llegar más alto: un objeto pequeño se pierde de vista a esa altura y con algo de viento puede llegar a caer muy lejos. El otro satélite viajaría a bordo y volvería junto al cohete, realizando un registro de presión, humedad y temperatura a partir de un sensor conectado a un micro Arduino.

Los chicos trabajaron toda la primera parte del ciclo lectivo y dividieron sus esfuerzos en grupos dedicados: programación, segmento espacial, logística y documentación. Aplicar la misma metodología que se aplica en el ambiente espacial implica seguir una serie de pasos y un tipo de organización que se desprende de una serie de normas, adaptadas para la educación. Esta adaptación es una ardua tarea, casi tan ardua como lograr que adolescentes la lleven a cabo… aún así, en diciembre estuvimos listos para iniciar la campaña de lanzamientos. Este evento es, por lejos, lo que se lleva la mayor parte del presupuesto, ya que los costos que manejamos son realmente bajos: armar un Cansat y un cohete no supera los $1000, equivalentes hoy a 50 dólares estadounidenses.

La jornada final

El miércoles 6 de diciembre de 2017 realizamos nuestra decimotercera campaña de lanzamientos en la Agrupación Aeromodelista Pucará, en la localidad de González Catán. Nos acompañó el presidente de la ACEMA, Guillermo Descalzo, mentor del programa en Argentina. Luego del despliegue de los equipos, se efectuó un tiro de reglaje (un lanzamiento sin carga útil de un cohete pequeño) para establecer el lugar definitivo para montar la rampa de despegue. Esto se hace para verificar los sistemas y prever el lugar de aterrizaje. En este punto es bueno aclarar que todos los despegues son verticales y los descensos se practican con sistemas de recuperación, generalmente paracaídas.

El primer lanzamiento se realizó a las 12:30 hs. Una falla en uno de los motores hizo que el vuelo fuera errático y el satélite no se desplegara, no superando los 50 metros de altitud, muy por debajo de nuestra “línea de Karman” de 100 metros. Recordemos que la línea de Karman es el límite de la atmósfera con el espacio exterior, que la Federación Internacional de Astronáutica fijó en 100 km. El segundo lanzamiento fue exitoso, con una carga útil que funcionó a la perfección, superando los 150 metros en su apogeo. La jornada finalizó con un almuerzo hecho en la parrilla de la Asociación.

Resultados y algunas conclusiones

Luego de recuperar las cargas útiles, se descargaron los datos para obtener un perfil de algunos parámetros atmosféricos del lugar del vuelo. Como puede evidenciarse, los objetivos científicos y tecnológicos son acordes al grado de escolarización, no constituyendo un fin en sí mismo. Lo más importante es llevar a cabo el proceso educativo que implica la aplicación de una metodología de trabajo similar a la que se lleva a cabo en la industria aeroespacial. El trabajo en equipo, el cumplimiento de objetivos, la responsabilidad en las tareas y por sobre todo la alegría de descubrir que lo aprendido en clases puede tener una aplicación directa en la realidad, son el estímulo suficiente para seguir intentándolo cada año.

Fuentes y enlaces relacionados

Sobre las imágenes

Las imágenes pertenecen a Pablo M. González. Astroeduc.com.ar

Lucas Martin

Electrónico por sobre todas las cosas. Disfrutando del Hardware y Software Open Source.

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